David Seguí Arquitectos — Arquitectura con criterio, cercanía y compromiso real
De las bóvedas de ladrillo de mi abuelo a la arquitectura contemporánea
Desde muy joven tuve claro que quería dedicarme a la construcción. Parte de esa vocación viene de mi abuelo, albañil de la antigua usanza, especializado en bóvedas de ladrillo para hornos. Ahí nació una conexión muy profunda con este mundo.
Estudié Arquitectura Técnica en la Universidad de Alicante, una etapa que recuerdo con mucho cariño y en la que disfruté especialmente aprendiendo y descubriendo el oficio desde su lado más técnico y constructivo. Al terminar, comencé a trabajar en Altea, en el estudio de Carlos Gilardi, una experiencia muy importante para mí. A su lado empecé a entender la profesión de una forma más cercana, más humana y más ligada a la vida de las personas. De alguna manera, Carlos me ayudó a encontrar el camino que me ha traído hasta aquí.
Con el tiempo sentí que necesitaba seguir creciendo y completar esa mirada. En un momento complicado para el sector, decidí irme a Valencia para estudiar Arquitectura. Fue una etapa exigente, compaginando trabajo y estudios, pero también muy valiosa. Me permitió unir la parte más creativa del proyecto con la base técnica que ya traía, y entender que la arquitectura no consiste solo en construir espacios, sino en acompañar a las personas para dar forma a lugares donde puedan vivir mejor.
Hoy esa doble formación me permite entender cada proyecto de forma global: desde la idea y el diseño hasta su ejecución real en obra.
¿Por qué Altea?
Altea no fue una casualidad, fue una elección muy ligada a mis raíces y a mi forma de entender la profesión. Mi familia es originaria de Callosa d’en Sarrià y parcialmente de Altea, así que siempre he sentido una conexión personal con esta zona.
Decidí desarrollar aquí mi trayectoria porque veía en Altea un lugar donde el urbanismo, la buena construcción y cierta sensibilidad por hacer las cosas bien tenían un valor real. Encontré un entorno que encajaba con mi manera de trabajar y de vivir: una escala más humana, una relación cercana con las personas y una forma de entender el trabajo muy vinculada a lo familiar.
Con el tiempo, Altea se convirtió en el lugar donde pude unir mi vocación profesional con una manera de trabajar basada en la cercanía, la confianza y el compromiso diario con el equipo y con cada proyecto.
El equipo
Somos un equipo muy unido y profundamente implicado en cada proyecto. No buscamos crecer sin medida ni convertirnos en un gran estudio; preferimos mantener una forma de trabajar cercana, cuidada y honesta, en la que podamos disfrutar del proceso y dedicar a cada familia el tiempo y la atención que merece.
Trabajamos mano a mano en todas las fases, compartiendo visión, experiencia y una manera muy conectada de entender la arquitectura. Para nosotros, cada proyecto es también una relación de confianza: escuchamos, acompañamos y caminamos junto a las personas que nos eligen, con comunicación constante, compromiso compartido y una implicación real desde el primer día.
David Seguí — Arquitecto y director del estudio
Arquitecto, arquitecto técnico e ingeniero técnico industrial, con posgrado en cálculo de estructuras, gestión de la edificación e inversión inmobiliaria. Aporto la experiencia, la mirada global del proyecto y una especial capacidad para afrontar situaciones singulares, complejas o poco convencionales. Llevo más de 20 años desarrollando proyectos en la Costa Blanca.
Rafael Gisbert — Arquitecto técnico y socio.
Arquitecto técnico con una sólida experiencia en rehabilitación y eficiencia energética. Como pieza clave del estudio, lidera la organización de los procesos, coordina el desarrollo técnico de los proyectos y garantiza que cada fase avance con rigor, orden y criterio profesional.
Catherine Arcentales — Gestión de proyectos
El perfil más joven del estudio, que suma frescura, implicación y una actitud cercana y positiva que se percibe desde el primer contacto. Se ocupa del seguimiento y del día a día de los proyectos, ayudando a que todo se lleve a cabo con continuidad, atención y cercanía.
Nuestra forma de trabajar
Para nosotros, un proyecto no sale bien solo por la técnica, sino por la relación que se construye con el cliente desde el primer momento. La base de todo es la empatía, la confianza y la capacidad de entendernos de verdad. Cuando esa relación fluye, el proyecto también fluye.
Una de las conversaciones más importantes ocurre al principio: conocer la inversión disponible y diseñar a partir de esa realidad. Un buen proyecto no solo debe ser bonito o técnicamente impecable, también debe ser viable económica y funcionalmente, y estar bien planteado desde el primer día. Ahí está una parte importante de nuestro valor: anticiparnos, ajustar y tomar buenas decisiones antes de que sea tarde.
Con quién conectamos de verdad
No somos el estudio adecuado para quien busca delegar un proyecto al menor coste posible sin implicarse en el proceso. Nos sentimos cómodos trabajando con clientes que quieren recorrer ese camino con nosotros, que valoran el acompañamiento, el criterio y la dedicación que hay detrás de cada proyecto.
El proyecto que más nos ha definido
Uno de los proyectos que más nos ha marcado fue el desarrollo de diez viviendas en Finestrat: arquitectura contemporánea con una imagen exterior coherente y reconocible, pero con interiores completamente distintos, pensados para adaptarse a la personalidad y a la forma de vivir de cada vivienda.
Dentro de ese conjunto hubo una casa especialmente significativa para nosotros, probablemente la más trabajada y ambiciosa que hemos desarrollado hasta ahora: más de 1.000 metros cuadrados construidos, dos plantas bajo rasante y soluciones estructurales de gran exigencia, con vigas de más de 11 metros de luz para un garaje preparado para vehículos de alta gama.
Fue un reto importante en muchos sentidos: constructivo, técnico, logístico y también humano. Nos obligó a coordinarnos al máximo, a cuidar cada decisión y a demostrar hasta dónde podíamos llevar nuestra forma de trabajar cuando el proyecto exigía un nivel muy alto de precisión.
Lo que aprendimos fue que la ambición solo tiene sentido cuando está acompañada de control, coherencia y una visión muy clara de conjunto.
¿Hablamos de tu proyecto?
Trabajamos desde la cercanía, la honestidad y la implicación, porque creemos que la buena arquitectura nace de entender de verdad a las personas. Si sientes que esto encaja con lo que buscas, estaremos encantados de escucharte.

































